Boda en Aal Cachucho, Madrid
Todas las bodas son especiales. Según mi forma de entenderlas, representan un día único en el que dos personas viven y comparten su amor sin reservas. Lo hacen frente a sus amigos y seres queridos, creando recuerdos que permanecerán para siempre.
Sin embargo, cuando se trata de la boda de unos amigos íntimos, todas esas emociones adquieren una dimensión diferente. La boda en Aal Cachucho de Bea e Iván fue uno de esos días que tuve la suerte de vivir desde un lugar muy cercano.
Ser testigo de su amor, acompañarlos durante cada momento y conservar todo lo sucedido con mi cámara despertó en mí sensaciones difíciles de describir. Además, fotografiar entre amigos hace que cada mirada, abrazo y gesto resulte todavía más significativo.
Eso es precisamente lo que más me gusta de ser fotógrafo de bodas: poder formar parte de historias reales y documentarlas desde dentro. Cuando existe una conexión personal tan fuerte, todos los sentimientos parecen multiplicarse.
La boda íntima de dos grandes amigos
La boda de Bea e Iván fue una expresión perfecta de su personalidad. Fue íntima, cercana y alejada de los clichés. Sobre todo, estuvo llena de emociones sinceras y momentos muy divertidos.
El lugar elegido para la celebración fue Aal Cachucho, una finca situada en San Agustín del Guadalix, Madrid. Sus jardines, sus espacios abiertos y su entorno natural acogieron la boda durante un viernes de junio.
Mi intención fue observar y fotografiar el día tal y como estaba sucediendo. No necesitaba dirigir ni transformar nada. Su amistad, su complicidad y la alegría compartida con los invitados daban sentido a cada imagen.
Con el paso de los años me he vuelto más parco en palabras. Por eso, prefiero dejar que sean los gestos y las fotografías los que hablen. En este caso, las imágenes muestran cómo veo vuestro amor a través de mi cámara.
Es un amor que me hace sentir orgullo y también un poco de envidia, siempre desde el cariño. Solo puedo deciros lo que sentí entonces: «Ojalá pudiera vivir cien años más, aunque solo fuera para alimentar vuestro recuerdo».
Deseo que continuéis siendo siempre igual de felices y que estas fotografías os permitan regresar a aquel día tantas veces como queráis.
¡Os quiero, amigos!














































































