La boda LGBT en México de Zafiro y Laura es, ante todo, una historia de valentía. La historia de dos mujeres extraordinarias que decidieron celebrar su amor en su país, con libertad y rodeadas de las personas más importantes de sus vidas.
También es una historia de amistad. Durante los meses anteriores a la boda surgió entre nosotros una conexión muy especial. Poco a poco, aquella relación profesional se transformó en una amistad de la que todavía me siento profundamente feliz y afortunado.
Además, esta boda me ofreció la oportunidad de viajar a México por primera vez. Pude conocer parte de su cultura, sus paisajes, su gente y, por supuesto, su maravillosa gastronomía. Gracias, Zafiro y Laura, por aquella aventura y por regalarme una experiencia tan especial.
Sin embargo, por encima de todo, esta es una historia de amor. Sus miradas no solo lo mostraban, sino que parecían hablar de ello y gritarlo al mundo. Nunca olvidaré aquellas miradas ni las sensaciones que llenaron cada momento.
Las fotografías apenas consiguen mostrar una pequeña parte de algo así. Aquel amor estaba presente en el ambiente y podía sentirse alrededor de ellas.
Una boda LGBT en México entre Guadalajara y Punta Monterrey
Historias como la de Zafiro y Laura recuerdan por qué todas las personas deberían poder amar libremente. Sin miedo, reservas ni condicionantes. Ojalá llegue el día en que esa libertad pueda respirarse en cualquier lugar del mundo.
Su historia se desarrolló durante varios días y en dos escenarios. La parte civil tuvo lugar en Guadalajara. Después, la ceremonia y la celebración continuaron en Punta Monterrey, un remoto refugio de la costa del Pacífico mexicano rodeado de selva y mar.
Allí compartimos una celebración intensa, emotiva y llena de vida. La fiesta se prolongó hasta el amanecer y, para entonces, yo ya me sentía como un invitado más. Estas fotografías son únicamente un pequeño resumen de todo lo que tuve la oportunidad de vivir y documentar.
Antes de la boda también realizamos una sesión de pareja en esa misma playa. Aquella experiencia nos ayudó a conocernos y se convirtió en el comienzo de una aventura inolvidable.
Cuando les pregunté si querían compartir unas palabras en esta historia, me enviaron la siguiente carta. Me dejaron sin palabras y con el corazón encogido.
Gracias por todo, chicas. Pero, sobre todo, gracias por “desnudaros” ante mí.
Cuando las palabras no alcanzan para agradecer tanto amor
“”Para todas aquellas parejas que alguna vez tuvieron miedo de encontrar al fotógrafo más hermoso de esta vida…
Hablar de cómo conocimos a Dani es hablar de esas cosas mágicas de la vida. Fue lo único que Lau y yo hicimos con tiempo, porque realmente queríamos que la persona que captara los recuerdos de nuestra boda fuera alguien que lo pudiera hacer desde el corazón, porque cuando te casas con el amor de tu vida, los recuerdos de ese día son demasiado importantes como para no revivirlos una y otra vez.
Desde la primera vez que Dani nos escribió, sentimos en el corazón que era la persona para nuestra boda. Dani es una persona de detalles, de ir más allá, de contar historias, de escribir mails kilométricos (como nosotras) y eso lo dijo todo. Fue fácil, demasiado fácil, pero como aquellas cosas de la vida que ya están destinadas a ser, simplemente es dejarse llevar.
Sin duda Dani fue esa magia y tranquilidad que nos ayudó en todo el proceso de la boda, siempre fue una comunicación fácil y honesta, y hasta nos ayudó en cosas que ni si quiera tenían que ver con fotografía, fue ese rayito de luz en la locura que a veces se vuelve planear una boda y poco a poco fuimos construyendo una amistad de casi medio año antes de la boda.
Matrimonio igualitario en Jalisco
Debido a nuestra alma viajera y a cuestiones legales de nuestro país en relación a matrimonios de parejas del mismo sexo, decidimos que parte legal se llevaría a cabo en Guadalajara y la ceremonia en una playa de Nayarit.
Cuando le contamos a Dani la idea y el plan, no solo estaba emocionadísimo de conocer nuestro país, sino que nos dijo de la posibilidad de hacer una especie de seguimiento/documental de toda esa semana y esos momentos, lo cual nosotras no podíamos creer.
Pasaron los días y se llegó la fecha de que Dani llegara a México, y al ir por él fue como encontrarnos con un amigo de muchísimos años, fuimos a comer birria tapatía y ahí empezó la aventura. Los siguientes cinco días Dani no se separó de nosotras, al principio nos sentíamos algo nerviosas, ya que nunca habíamos hecho fotografías de besos de nosotras en público, pero poco a poco y con el cariño de Dani nos fuimos sintiendo muy cómodas (eso es algo que no sabes Dani, pero también nos ayudaste a seguir creciendo como pareja y a quitarnos miedos inútiles que no deberían estar ahí ¡Gracias, de corazón, gracias!).
Ceremonia civil
El día de la boda civil no podíamos creer las miles de cosas que todavía faltaban por hacer, y Dani, cual buen amigo, hasta nos ayudó hasta ir por los zapatos y se mojó bajo la lluvia de la perla Tapatía para evitar que a nosotras se nos deshicieran los peinados, yo no sé qué fotógrafo en el mundo hace eso… pero sé que Dani sí. El que pudiera convivir con nuestra familia todos esos días también hizo un ambiente en el que la mayor parte de las personas sentían como si ya lo hubieran conocido de antes, y hasta sintieran que era uno más de la familia.
El día siguiente partimos para la playa, fue un viaje largo, lleno de muchos amigos y cosas inesperadas. Después de mediodía llegamos al lugar en el que se llevaría a cabo el bailongo y por la tarde hicimos una sesión de fotos para seguir quitándonos los miedos. Fue simplemente hermoso, y de nuevo, era como si uno de nuestros mejores amigos estuviera simplemente ayudándonos a sacar lo mejor de nosotras, a salir de un cascarón que a veces te pone la sociedad, y que Dani simplemente lo hizo muy fácil.
Y por fin el día más esperado…
El día siguiente empezó todo temprano, y fueron viniendo todos los eventos que ponen el corazón a mil por hora. Ramos, flores, arreglos, detallitos, y todo tipo de cosas. Y se vino la parte del maquillaje, que nunca pensé que fuera a ser algo que disfrutaría tanto, pero que realmente fue muy muy muy especial, la música, las personas amadas, el ambiente, y tú Dani captando nuestras miradas. Después se viene un torbellino de emociones, algunos momentos a solas, y otras acompañadas, los votos, los anillos, los abrazos, las lágrimas, las risas y sonrisas y de nuevo volvernos a ir para otra sesión simplemente maravillosa en medio de la selva.
Después regresamos y siguieron los discursos, los brindis, el baile, y solamente te veíamos bañado en sudor, cambiando cartucho tras cartucho de fotos, fueron como 12 horas seguidas Dani!!!!!!!! Pf!! No hay palabras. Y simplemente veíamos que no parabas, cuando alguien muestra tanta pasión por lo que hace, no hay más que seguir bailando, y así le seguimos hasta las 5 de la mañana.
Cuando una despedida sabe a reencuentro
El día siguiente ya era hora de irnos, y no entraré en detalles pero también ¿qué fotógrafo en el mundo camina 2 km bajo el sol en medio de la selva? Solo tú Dani… solo tú y tu pasión por la vida.
Ya al final era extraño sentir que era hora de despedirnos, y eso era porque pudimos compartir contigo uno de los eventos más íntimos que dos personas pueden vivir en su vida; sin embargo, al final sabíamos que no era un adiós, sino un hasta luego querido amigo, nos vemos pronto.
Y sabes… siempre recuerdo ese momento Dani, siempre lo recordaremos… ahí en la playa, tomados los tres de la mano, y simplemente dando gracias, al universo, al mundo, por esas cosas en la vida que así tenían que ser… “sólo con el corazón se puede ver bien, lo esencial es invisible para los ojos”… te queremos mucho, siempre, gracias…””
Zaf y Lau




































































































































































