Entre la luz tropical, la cálida brisa y el ritmo pausado de Costa Rica, dos historias encontraron el mismo camino. Boda en Doubletree Hilton.

En el corazón de Costa Rica, el hotel DoubleTree by Hilton se convirtió en el escenario de una boda íntima, elegante y profundamente real. Sin poses forzadas. Sin artificios. Solo emociones auténticas capturadas tal y como sucedieron.

El enfoque documental permitió contar la historia desde dentro: observando, sintiendo y preservando cada detalle con naturalidad. Porque las bodas no se recuerdan únicamente por cómo se veían, sino por cómo se vivieron.

En la provincia de Puntarenas, donde el clima tropical se mezcla con un verde que parece no terminar nunca, comenzó una historia que unió dos países, dos culturas. Freya, de Bélgica; y Cesar, de Colombia unieron sus destinos dándose el sí quiero en este pequeño pero hermoso país de centro américa.

La ceremonia tuvo lugar en el puerto marítimo de la playa de Puntarenas, en el golfo de Nicoya, una de las regiones más auténticas y tradicionales del país. Horas antes, decenas de niños jugaban en la playa y usaban los muelles como trampolín. El hotel se convirtió en el refugio perfecto para reunir a familias y amigos llegadas desde distintos lugares del mundo.

La mañana comenzó con una luz suave filtrándose entre las palmeras y los jardines tropicales. El sonido de las aves tropicales, la humedad cálida del ambiente y el mar de fondo dieron textura a cada instante. Con un enfoque documental, cada escena fue capturada desde la honestidad. Sin intervenir. Solo dejando que sucediera.

Porque casarse en Costa Rica no es solo elegir un destino. Es elegir una experiencia donde la naturaleza, la calma y la emoción conviven en el mismo lugar.
Para muestra, os dejo otra boda en la región de Puntarenas!

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